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Los presupuestos para las Administración Públicas se reducen, y no es probable que vayan a crecer de forma importante a medio plazo. Las Administraciones Públicas se ven abocadas a prestar los mismos servicios públicos, a la misma cantidad de ciudadanos y con la mejor calidad, y los ciudadanos están en su derecho de exigirlo.

Una primera reacción al actual contexto de reducción de gasto, como es evidente,  es dejar de prestar algunos servicios públicos, o reducir su prestación. A menos presupuesto menor actividad. Pero ¿Qué servicio público se reduce o elimina? ¿Qué servicios públicos podríamos considerar superfluos o que la población podría pasar sin ellos? No creo que haya muchos, y desde luego su eliminación tampoco creo que sea la clave para la solución a la grave crisis económica.

Hay que seguir haciendo lo mismo pero con menos.

En este contexto, de difícil encaje, es el momento idóneo para seguir trabajando aun con más esfuerzo en una Administración más eficaz y eficiente de lo que ya es hoy. La Administración tiene que seguir cumpliendo sus funciones, sus objetivos, y para ello emplear sus recursos de una forma óptima. Hay que eliminar duplicidades en la prestación de servicios, y optimizar la forma en la que estos se prestan. Hay que hacer una reingeniería completa de nuestra AAPP, contemplando todos sus niveles.

Sólo reduciendo de forma radical los costes de funcionamiento de nuestras administraciones podremos mantener, y quizás mejorar, la inversión en áreas claves para la Sociedad como la Sanidad, o estratégicas como la Educación e Investigación.

El actual gobierno ya ha puesto los  mimbres para ello, limitando la capacidad de gasto de las CCAA, tal y como se anunció esta semana. Y también abordará el de las EELL en breve. Con estas limitaciones todas las AAPP se verán obligadas a repensar qué servicios prestan, a eliminar duplicidades, y a optimizar su ejecución.

Las Tecnologías de la Información han facilitado ya la reingeniería y digitalización de multitud de procesos operativos internos y externos de las AAPP, reduciendo los costes de prestación del servicio y mejorando la calidad en su ejecución. Son muchos y relevantes los casos de éxito, desde la Declaración de la Renta, un ejemplo para toda Europa, hasta la renovación del permiso de conducir.

España se cuenta entre los primeros a nivel internacional (Informe UN) en desarrollo de su Administración Electrónica. Desde mediados de los 90 se ha trabajado mucho y bien para conseguirlo, y esta línea se fue consolidando desde comienzos del 2000, pero todavía hay mucho margen de mejora.

Está claro pues que nuestras Administraciones ya cuentan con el ´Know How´ y ´Expertise´ para llevar a cabo este proceso, queda seguir trabajando y reforzar este área de actuación.

En otros sectores de actividad relevantes ya se han reducido los costes de operación al mínimo. Los bancos han volcado todos sus servicios más comunes a la Red y han reducido radicalmente sus costes de operación, quedando la prestación física del servicio reducida a aquellas actividades de más complejidad y que se aporta más valor al cliente y a la organización.

Los ciudadanos están habituados a no desplazarse a su banco para realizar una transferencia, a no acudir a la oficina de su suministrador de energía para cambiar de domicilio, o a contratar un servicio de acceso a Internet sin tener que moverse de casa. No sólo es que estén habituados, es que lo exigen.

El ciudadano exige los mismos canales de prestación de servicios a las Administraciones Públicas, y con la misma calidad. No hay tiempo para más demoras, y el contexto actual es idóneo para acometer la fase final del proceso de digitalización de las AAPP comenzado hace años.

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