27
abr

La rana hervida

Escrito el 27 abril 2012 por Jose María Sánchez Alarcos en Sector público

No se sabe qué hay de leyenda urbana en la historia de la rana hervida pero le es aplicable el dicho italiano de se non è vero, é ben trovato: Supuestamente, la rana se mete en una cacerola con agua puesta a calentar muy lentamente y, al principio, nota un calor agradable que, poco a poco, se va haciendo incómodo. Cuando decide que la situación es insoportable y quiere salir, se encuentra con que ya le fallan las fuerzas y muere hervida en la cacerola. Naturalmente, la situación no habría sido la misma si la rana hubiera saltado dentro de una cacerola de agua hirviendo porque habría vuelto a saltar inmediatamente para salir.

Algo similar le podría pasar en una situación excepcionalmente grave en lo político y en lo económico a un gobierno apoyado por una mayoría absoluta en el Parlamento: En un artículo anterior mencionaba que el coste del Estado se había multiplicado por 6,25 en el mismo periodo que el PIB se había multiplicado por 1,8: Las fuentes estaban citadas y están disponibles para cualquiera que tenga interés en reproducir los cálculos.

Una mayoría absoluta en un Parlamento manda un mensaje claro al gobierno que salga de esa mayoría: Son necesarios cambios urgentes en muchos terrenos, especialmente en la estructura del Estado, y esos cambios no se están haciendo o se están haciendo con una timidez que los hace poco creíbles y están siendo comunicados con una torpeza  no ya de un estudiante poco aventajado de primer curso de Ciencias de la Información sino de uno, menos aventajado todavía, de Veterinaria o similar.

Está claro que hay que acabar con cuestiones como el turismo sanitario o llegar al extremo de que inmigrantes que han vuelto a sus países de origen continúen cargando su atención sanitaria a la Seguridad Social española.  No estaría de más que eso se explicase y no se quedasen arrinconados ante discursos demagógicos.

Tampoco estaría mal que se aplicase y se explicase el principio de que las tasas universitarias suban para los estudiantes de bajo rendimiento -que son muchos- y, al mismo tiempo, se aumenten las becas para los que necesitan apoyo económico y son buenos estudiantes.

Probablemente sus votantes les habrían perdonado cuestiones como las subidas de impuestos, los copagos y tantas otras cosas…si al mismo tiempo hubieran percibido firmeza en abordar el cáncer que representan las cuentas del Estado y otro tema que cuantitativamente puede ser menor pero muy representativo: Los privilegios de la clase política en los mismos terrenos en que se está recortando.

Una mayoría absoluta sirve para -y exige imperiosamente- tomar decisiones y no utilizarla como un comodín cuando fallan los demás recursos. Cualquiera que intente mirar las cosas con cierta objetividad podía ver que el Gobierno actual tenía la comunicación pública con RTVE a la cabeza en contra. ¿Necesitan cinco meses y tirar de los galones que les da la mayoría absoluta para cambiar ese estado de cosas? ¿Necesitan hacer lo mismo frente a los nacionalistas de Convergencia también como última solución? Hacen lo que tenían que hacer al final y de malos modos, quedando como dictadores por utilizar una mayoría que tendrían que haber utilizado desde el principio.

Hoy nos despertamos con la noticia de que Standard & Poor’s ha rebajado la calificación de la deuda española. ¿Será porque fuera tengan la misma percepción que mucha gente puede tener dentro, es decir, que no se están tocando temas de fondo como la estructura del Estado? ¿Se atreverán a hacerlo cuando ni siquiera se cumplen sentencias del Tribunal Supremo en los lugares en que al político autonómico de turno así le viene en gana? ¿Se atreverán a intervenir de verdad alguna Comunidad o lo harán de forma testimonial con alguna uniprovincial y, si es posible, propia? ¿Se atreverán, por ejemplo, a intervenir una Cataluña o una Andalucía si incumple los objetivos de déficit?

La falta de decisión que se está mostrando en este terreno sólo se explica si se tiene un concepto equivocado de la política que, básicamente, puede enunciarse como “los míos estarán conmigo siempre haga lo que haga y lo único que tengo que hacer es no excitar a los contrarios”. Pocas cosas más falsas. Afortunadamente, los propios -los que seguirían votando a un partido aunque vieran que se llevaban a sus adversarios a campos de concentración en vagones de ganado- son pocos tanto a izquierda como a derecha. Poco a poco, la mayoría absoluta y la indecisión pueden conducir a la situación de la rana hervida.

Parafraseando, pero con sentido opuesto, al rey en El alcalde de Zalamea podríamos decir no sólo que Acertar lo menos no importa si erró en lo principal. Es mucho más que eso: La legitimidad para actuar en lo menos se gana cuando se muestra decisión en lo principal y eso es, ni más ni menos, que el Estado mastodóntico que tenemos.

Por mucho que nos pese y visto lo visto, Standard & Poor’s no está solo en sus dudas sobre el futuro.

Comentarios

La rana hervida « Factor Humano 27 abril 2012 - 12:02

[...] http://cisp.blogs.ie.edu/2012/04/27/la-rana-hervida/ Valora esto: Share this:FacebookImprimirTwitterLinkedInCorreo electrónicoMásStumbleUponDiggRedditMe gusta:Me gustaSé el primero en decir que te gusta esta post. [...]

A. Román 27 abril 2012 - 18:26

Muy acertado José María, efectivamente son preguntas que nos hacemos muchos casi todos los días. Me temo que es poco lo que podemos esperar de nuestra inepta clase política. Un abrazo

Rafael Traba 4 mayo 2012 - 12:08

España es un país extraño en cuanto a lo que los votantes estamos dispuestos a tolerar a los políticos, pero creo que es un punto de vista muy acertado el que plantea el artículo.
Tenemos un montón de ejemplos de medidas que se han tomado “por nuestro bien” camufladas o planteadas como si fuéramos tontos. Pero, ni somos niños de 8 años, ni los políticos son tan encantadores como Denzel Washington en aquella película.
Es bueno saber que nuestro nivel de tolerancia puede llegar a su límite, aunque mejor aún sería que nuestros gobernantes comenzaran a tratarnos con el mismo respeto que, al menos tácitamente, les otorgamos a ellos.

D. Gonzalez 4 agosto 2012 - 21:31

Somos muchos los que estamos esperando que, de una vez por todas se decidan y tengan la “valentía” de atar corto a la clase política, “en general” que se dedican a vivir en su burbuja técnocrática y no se enteran de que ya les va llegando la hora de perder algunos de sus muchos privilegios y ventajas.
Si no se mete mano de una vez a tanto despilfarro y gasto fuera de lógica esto va a estallar y podemos retroceder 60 o 70 años a donde todos ya sabemos y no es necesario ni nombrar, por no “mentar al diablo”.

Dejar un Comentario

*