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Jun

La solución es más Europa…

Escrito el 3 junio 2012 por Rodrigo Gutierrez en Sector público

Parece un tópico que hemos leído en numerosos artículos técnicos o de opinión, no importe cual sea el signo político del periódico o el medio periodístico. También lo hemos podido oír sin cesar en las numerosas tertulias pseudo-económico-políticas y sin embargo, lo que resulta a priori tan evidente, no resulta tan fácil de llevar a la práctica. Pero por que esta disonancia, la razones sin duda son estratégicas y muy variadas, pero se asientan en la propia historia y cultura del viejo continente que habitamos. Durante este periodo de crisis que abarca ya más de cuatro anos hemos asistido a diferentes formas de intervención publica dentro de la Eurozona que no dejan lugar a dudas que hasta la fecha se han mostrado bastante ineficaces. Pero cual es la razón de que al parecer ninguna receta resulte la medicina apropiada para curar esta grave enfermedad que padece el bloque económico más importante del planeta. Pues seguramente en este articulo de opinión, pues no deja de ser fruto de mi propia subjetividad y reflexión, se me ocurre que ha habido una falta de una autentica visión europea de los problemas y que ante esta ceguera los problemas no dejan de acumularse. Esta falta de visión nos ha llevado a no ver claramente que los estados-nación, que han sustentado hasta la fecha el desarrollo político y económico de nuestras naciones, se han quedado pequeños y no es porque las naciones europeas no hayan creado riqueza y conocimiento suficiente, sino porque simplemente es una cuestión de escala. Estamos compitiendo en mundo global, donde los otros bloques económicos alcanzan poblaciones que en el mas pequeño de los casos supera los 300 millones de habitantes (Estados Unidos de Norteamérica) y simplemente ningún estado europeo puede competir por si solo con las economías de escala que generan estos inmensos mercados y no se debe soslayar que ha sido y es la lógica económica la que ha presionado al continente a la unión económica. Estamos todos de acuerdo que no de la mejor forma posible, pero es un primer paso y solo desde una perspectiva de conjunto se pueden solucionar la escasez de crecimiento económico que padece gran parte del continente y que en los próximos anos solo proporcionara crecimientos muy modestos.

 

Las decisiones colectivas en el seno de la Unión Europea fruto de una mayor integración, requieren de una condición inexcusable, el respeto mutuo entre los distintos miembros del club europeo. La historia económica se basa en ciclos, y la bonanza económica actual de la que aun disfrutan algunos estados puede ser efímera. Las economías de los países europeos presentan poca inercia de forma individualizada para poderse aislar de los efectos negativos que suponen la existencia de una recesión declarada en mas de la mitad del continente. Cada país por si solo no es capaz de seguir la gran velocidad a la que se producen los actuales cambios en la economía global en la que estamos inmersos, porque dichos cambios se producen a  la velocidad a la que fluye la información, ni de influir en estos cambios. Este respeto mutuo conlleva una inexorable voluntad de empatía y de entendimiento, pilares que permitirán una mayor cesión de soberanía sin abrigar temores propios de otros momentos de la historia europea, que nos han llevado a la colisión frontal entre los ahora pequeños y viejos leones económicos europeos. La innovación y los incentivos de mercado pasan por aumentar la capacidad de decisión de los organismos supranacionales de la Unión, a los que se ha de dotar de independencia respecto a los socios más influyentes, para que no pierdan la perspectiva de conjunto. Así mismo, y para garantizar la transparencia de dichas instituciones, el Parlamento Europeo debe asumir decididamente su papel de legislador continental y de organismo de fiscalización del gobierno de la Comisión. Solo de esta forma se garantizara el carácter democrático de la construcción europea y a su vez se le conferirá todo el protagonismo necesario a los ciudadanos europeos, verdaderos damnificados del caos actual. Esta arquitectura institucional debe de ser reforzada y no solo a costa de la cesión de soberanía (fiscal y política) de los países con mayores problemas en la actualidad. Los países en mejores condiciones deben ser generosos y apostar por una estrategia a largo plazo, porque de lo contrario los problemas de unos cuantos se convertirán en los problemas de todos, proceso que crece a gran velocidad como se deduce del inicial  contagio de algunos países considerados del club de los alumnos ejemplares del norte. Por lo tanto mi propuesta se basa en  asumir una visión mas acorde con la misión que la historia nos impone a los europeos, que nos estamos viendo sobrepasados por nuevos actores internacionales y estamos asistiendo a una lenta pero imparable perdida de capacidad de decisión en este nuevo mundo que emerge con nuevos equilibrios económicos y de poder.  

La respuesta pasa, a mi juicio, por reforzar la gobernanza europea y no debilitarla como se ha venido haciendo en los últimos dos años. Esperemos que haya buena suerte, porque no queda mucho tiempo y la marea no amaina.

 

 

 

 

 

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