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Cuando los ingresos no cubren los gastos

Escrito el 26 junio 2012 por Juan Pedro Serrano Arroyo en Sector público

Blog del Centro de Innovación del sector Público

CUANDO LOS INGRESOS NO CUBREN LOS GASTOS

            Los ingresos,  son los que permiten financiar los gastos.  Cuando los ingresos no cubren los gastos se produce un déficit,  que termina en un endeudamiento con sus intereses, por lo que se incrementan esos gastos que ya no estaban cubiertos por los ingresos. Para reducir el déficit se está optando por el incremento de los impuestos, de las tasas y de los precios determinados por las administraciones públicas.

            Hasta la fecha todas las subidas de impuestos y tasas no han implicado automáticamente un aumento de la recaudación, por el contrario, por los datos de la administración tributaria se ha producido una bajada de la recaudación, bien sea por la recesión o contracción económica, por una menor renta en poder de los sujetos sometidos a los impuestos, que hacen que tengan que pagar menos al estar en paro o haberse reducido sus retribuciones, por la reducción  del consumo, o por la incertidumbre del futuro, entre otros factores. Por lo tanto, la mera subida de impuestos, que no garantiza que haya mayores ingresos efectivos, se está demostrando que no solo es perjudicial para las empresas, sino muy dañino y gravoso para las economías familiares lo que no está ayudando a salir de la crisis, ya que de la rentas particulares se detraen permanentemente rentas para la financiación de los gastos, que no se revisan adecuadamente ni se cuestionan, no dejando que parte de esas rentas reviertan a la economía real, que con una mejora de la misma si podría aportar mayores ingresos al fisco.

            Dado que el presupuesto de ingresos es meramente estimativo, se suele establecer una recaudación en base a una serie de parámetros macroeconómicos que luego no se cumplen en su totalidad y hacen que la recaudación efectiva sea menor de la presupuestada, lo que provoca que no se obtengan los ingresos suficientes para cubrir la totalidad de los gastos contemplados en el presupuesto.

            La  primera cuestión es ajustar los cálculos para que las previsiones de recaudación se ajusten lo máximo posible a la realidad y no sirvan de coartada para justificar mayores gastos sin cobertura de ingresos. Esto es solo el primer paso, el más sencillo, a pesar de ser tan sencillo a veces es muy difícil el ponerlo en práctica, por los intereses políticos, pero son necesarios otros que afectan a la estructura de los ingresos impositivos. 

            Por un lado, se debe revisar el sistema tributario del país, pero esto lleva un tiempo largo y un camino difícil de transitar, pero  creo que es necesario iniciarlo y establecer las bases del futuro de la financiación de las Administraciones Públicas así como el nuevo marco tributario de las empresas, profesionales, autónomos  y ciudadanos en general.

De otro, habría que revisar, con el ánimo de subir lo menos posible en estos momentos la carga fiscal sobre los administrados, algunas figuras impositivas, revisar algún tipo del IVA, las bonificaciones fiscales y en particular no subir el IRPF, tal como ha señalado la UE y el FMI. Una subida indiscriminada del IVA perjudica a las familias y a las empresas en estos momentos y supone un obstáculo más a la recuperación económica y, ¿si ya se ha subido el IRPF, también se va a subir el IVA? y cuándo se compruebe que el incremento impositivo no se traduce en una recaudación real ¿se seguirán subiendo los impuestos? ¿Qué decisión tomaran los ciudadanos cuando una buena parte de su renta se destine a pagar impuestos, tasas y precios determinados por las administraciones?

No hay que olvidar que siempre se ha sostenido por la doctrina en materia  fiscal   que en  España la mayor carga impositiva recae sobre los que están sometidos a nómina, es decir, a los trabajadores por cuenta ajena, y se escapan de tanto control profesionales y autónomos, por lo que aquí hay campo para la actuación, que no necesariamente implica una subida impositiva para los mismos, sino un mayor control y ordenación de los ingresos tributarios de estos colectivos.

La actuación contra el fraude fiscal es totalmente necesaria y podría aportar una recaudación efectiva adicional, sin olvidar la enorme bolsa de economía sumergida sobre la que se puede operar más eficazmente y tener como resultado unos mayores  ingresos.

Juan Pedro Serrano Arroyo

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