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Jun

Reestructuración del sector público empresarial

Escrito el 26 junio 2012 por Román Gómez-Millán en Sector público

-PLURALITAS NON EST PONENDA SINE NECESSITATE-

(La pluralidad –entendida como complejidad- no debe plantearse sin necesidad)

Según el inventario de entes del sector público estatal publicado por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas (INVESPE) el pasado 1 de julio, en 2011 el número total -entre consorcios, empresa públicas, fundaciones, agencias estatales y un largo etcétera- se sitúa en 445, ocho menos que en 2010, no, no es una errata, ocho menos que el año pasado, lo que supone una reducción del 0,4%. Este mismo informe publica el inventario de estos entes en las distintas comunidades autónomas situándolo en 2.326 entidades, tan sólo un 1,3% inferior al año anterior. Y a estas cifras habría que añadirles las entidades locales que en 2009 se situaban en cifras similares a las autonómicas, dejando el total de entidades en una cifra superior a 4.000.

En nuestro país, muy dado a polémicas superficiales, nos encontramos en muchas ocasiones con debates poco profundos y demasiado demagógicos, todo el mundo es consciente de que tenemos un sector público sobredimensionado, pero la solución no es la reducción del sueldo a los funcionarios, ni dejar de hacer las cosas, la solución es hacerlas de forma más eficiente. Y la pregunta es: utilizar más de 4.000 entes públicos es una fórmula de eficiencia, o ha sido una herramienta para huir del derecho administrativo o para evitar el cómputo del déficit.

Creo que debemos plantear una adaptación a la nueva coyuntura, creo en medidas como la aprobada en el pasado enero el Consejo de Ministros de reestructuración y racionalización del sector público empresarial y fundacional estatal, con el fin principal de configurar un sector más reducido, más racional y más eficiente inmerso en el actual contexto de austeridad y necesidad de control del gasto público, pero sinceramente creo que podemos hacer mucho más.

En la nota de prensa del citado Consejo de Ministros se hace hincapié en la reducción del número de empresas -80 en total- y del ahorro “solo en consejeros extintos” de cerca de un millón de euros anuales. Nuevamente caemos en el análisis superfluo, erramos en las preguntas:

  • ¿Quién prestará los servicios que daban estas sociedades?
    • Si la respuesta es otras sociedades u organismos públicos, lo único que hemos conseguido es un ahorro de coste por economía de escala. Deberíamos atacar el problema con mayor profundidad, aplicando las herramientas empresariales existentes buscando eficiencia, eficacia y sostenibilidad
    • Si la respuesta es que se dejarán de dar, se deberá abrir una nueva pregunta: ¿entonces por qué se daban? o ¿era necesario crear una empresa pública?, la respuesta a esta pregunta deberá incluir obligatoriamente el concepto responsabilidad.

El sector privado empresarial está lidiando una de las peores batallas de su historia, muchas están cayendo en la lucha, pero otras se están reinventando, que hay menos mercado pues se reduce la estructura y se mejora la productividad. El sector público empresarial no puede ser ajeno a este cambio, deberá reducir estructura, mejorar la productividad, optimizar el valor añadido que pretende crear y adaptarse a esta nueva coyuntura, ya no somos la potencia mundial que creímos ser, por tanto nuestros servicios públicos deberán aquilatarse a lo que somos, dejemos ya de disparar con pólvora del rey y afrontemos una verdadera reestructuración racional, ordenada y de futuro del Sector Público Empresarial.

Y haciendo referencia al título -pluralitas non est ponenda sine necessitate-del monje franciscano Guillermo de Ockham conocido por su principio de simplicidad –o navaja de Ockham- lo sencillo suele ser lo más recomendable, muy de aplicación a nuestro actual modelo de aplicación del sector público.

Comentarios

Joaquín Ruiz del Portal 13 noviembre 2012 - 12:00

Enhorabuena por el artículo. Comentar que las 2 respuestas a las preguntas que planteas son correctas. Por un lado los organismos públicos deberían de dar los servicios de las empresas que se eliminan (Economías de escala), pero por otro lado hay servicios que se deben suprimir, ya que son un plus que podemos evitar en épocas de crisis y que se pueden volver a dar siempre que mejore la economía.
De todas formas la estructura de las Administraciones públicas es demasiado pesada y costosa, por tanto hay que adelgazarla. Pot último estoy de acuerdo que reduciendo el sueldo de funcionarios no se arregla el problema.
SAludos

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