Entradas Etiquetadas con ‘Innovación’

22
Feb

El Centro de Innovación del Sector Público de PwC e IE Business School celebró el acto de apertura de la primera edición del Programa Ejecutivo en Liderazgo Público (PELP) el pasado 18 de febrero. El evento de carácter abierto tuvo lugar en el Aula Magna de la escuela de negocios y contó con la presencia de Jaime Pérez Renovales, subsecretario del Ministerio de la Presidencia y presidente de la Comisión de Reformas de las Administraciones Públicas.

En el acto de apertura del curso también participaron Margarita Velásquez, directora general de la Fundación IE, Enrique Fernández-Miranda, presidente de la Fundación de PwC, Isabel Linares, directora general del Centro de Innovación del Sector Público y Francisco Navarro, director académico del Centro de Innovación del Sector Público.

El Programa Ejecutivo en Liderazgo Público tiene como misión contribuir a la formación de los líderes de la Administración y de las empresas públicas, así como de los profesionales que desde el ámbito privado trabajan con el sector público. De hecho, el curso se focaliza en la innovación y el liderazgo, por lo que aporta conocimientos para que gestores públicos participen activamente en la transformación de las instituciones.

En esta línea y para conocer de primera mano en qué medida se está abordando la transformación de la Administración, la presentación del programa se completó con una conferencia magistral a cargo de Jaime Pérez Renovales, que además de su cargo en el Ministerio de la Presidencia es el presidente de la Comisión de Reformas de las Administraciones Públicas.

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Acto de apertura

 

Reformar la Administración es una forma de responder a los sacrificios de la sociedad

Bajo el título Comisión de Reformas de la Administración: Por qué y cómo hay que abordar la transformación del sector público, el subsecretario del Ministerio de la presidencia impartió una conferencia que comenzó presentando los principales hitos en materia de transformación de la Administración que está acometiendo el Gobierno. Pérez Renovales destacó que todos estos cambios son una respuesta a los sacrificios que está acometiendo la sociedad en un escenario tan complejo como el que estamos atravesando.

En materia de transformación de la Administración, Pérez Renovales señaló que los modelos de referencia son los llevados a cabo en Canadá en la década de los 90 y en Francia en los últimos cinco años. En este sentido, el Gobierno mira con atención estos procesos de transformación y tiene muy en cuenta cómo se desarrollaron, cuáles fueron los resultados y cuáles son las lecciones aprendidas.

Inspirados en estos grandes procesos, el Gobierno ya ha puesto en marcha varias medidas, entre las que cabe destacar la Ley de Estabilidad Presupuestaria, la Ley de Transparencia y la Ley de Racionalización y Estabilidad de la Administración Local. Se trata de tres normas relevantes que implican cambios tanto en el funcionamiento como en las estructuras de las instituciones. A estas leyes hay que sumar los planes del Ejecutivo para redefinir el sector público empresarial que ya se están desarrollando. Mientras que la primera norma ya está en vigor, las otras dos están en proceso de elaboración y muy pronto formarán parte de una legislación que contribuirá de manera significativa a la transformación de la Administración.

Otro de los hitos en materia de transformación es la Comisión de Reformas de las Administraciones Públicas, grupo de trabajo de alto nivel adscrito al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas que preside Jaime Pérez Renovales. La Comisión se articula en cuatro subcomisiones: Duplicidades administrativas; simplificación; gestión de servicios y medios comunes y administración institucional. Además, se ha abierto un buzón de sugerencias para recoger información directa de los ciudadanos y se ha creado un consejo asesor con presencia de expertos y agentes sociales.

La Comisión está recabando información de todos los ministerios con el fin de conocer en qué punto se encuentra cada uno de ellos, así como para identificar campos de mejora y plasmar en un documento qué y cómo hay que reformar. Los trabajos de la Comisión deben presentarse antes del 30 de junio, por lo que estamos en pleno proceso de recogida y análisis de datos.

Según el subsecretario del Ministerio de la Presidencia, reformar la Administración para hacerla sostenible es una prioridad del Gobierno. Se están dando pasos en esta dirección porque es necesario y porque la sociedad merece que los recursos públicos se gestionen de manera eficiente.

18
Sep

La evolución -pública- según Darwin

Escrito el 18 Septiembre 2012 por Román Gómez-Millán en Sector público

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio.”
-Charles Darwin-


Releyendo la historia española de los últimos seis siglos se puede ver como la función pública española se ha modernizado mucho, pero ha evolucionado poco. Desde Felipe II, el rey en el despacho como lo renombró el académico José Antonio Escudero, hasta nuestros días ha ido creciendo bajo un esquema similar con mucha tradición y poca innovación.
Quizás la actual situación sea el detonante que necesitábamos para repensar la manera de hacer las cosas, de conjugar distintos ingredientes o exportar experiencias de otros territorios o sectores.
Como muestra un botón, basta con abrir cualquier periódico para encontrarse dos noticias que en principio nada tienen que ver. Por un lado son muchísimas las noticias sobre la escasez de fondos de las administraciones públicas, las reformas, reestructuraciones o recortes necesarios para salir de la crisis. Por otro lado existen multitud de noticias relativas al aquilatamiento de las estructuras de las grandes empresas, la abundancia de directivos y el exceso de profesionales altamente cualificados que han visto cortadas sus carreras profesionales por falta de proyectos o por la ralentización del negocio de estas grandes compañías.
Quizás estos dos temas por separado no tengan mucha relación, pero ¿y sí los uniéramos?, estamos en el momento de la innovación, de la invención, de la búsqueda de fórmulas nuevas. Qué pasaría si, cuál alquimista medieval, intentamos combinar ambos problemas, y si el exceso de capacidad de las grandes empresas privadas pudiese destinarse a la función pública, tan necesitada de capacidad y tan escasa de recursos. Qué nos impediría que una empresa cediese recursos ociosos, o infrautilizados, para mejorar la gestión del gobierno local o autonómico. En qué se diferenciaría eso de patrocinar un festival cultural o una carrera popular. En el fondo estoy financiando con aportaciones privadas un servicio público, ya sea un acto deportivo o la gestión pública. En este momento las compañías no pueden aportar patrocinios o apoyos en términos económicos, pero sí lo pueden hacer con recursos de su propia organización, acaso no es esto una continuación de la tan nombrada responsabilidad social (rsc). En las épocas de bonanza la responsabilidad como empresa se ha materializado en aportaciones económicas a la ciudad, patrocinando o promulgando labores culturales, deportivas o sociales, devolviendo así a la sociedad parte del valor que se ha creado. Por qué no se puede, en estos momentos más arduos, devolverle ese valor en horas de trabajo de mi capital humano.
Sin entrar en más detalles, se me ocurren decenas de ejemplos, como que un gran banco –o caja- ceda a tiempo completo un grupo de profesionales, que en la actualidad en su organización son prescindibles, para crear una oficina de promoción empresarial, búsqueda de financiación o creación de planes financieros dependiente del ayuntamiento de turno. O una empresa inmobiliaria que recupera a un directivo de un proyecto internacional terminado, y que si bien no cuenta con hueco en la organización no entra en los planes desinversión de capital humano, lo ceda para la gestión-gerencia de la empresa pública de viviendas, manteniendo así su valía y expertise recuperándolo tras la legislatura.
Esta nueva fórmula podrá tener muchos detractores, pero bien analizada y estudiada puede aportar soluciones para todos:

  • • Para la empresa: mantiene la responsabilidad social, supone una solución temporal para el exceso de capacidad de sus directivos, que permitirá no perder –por despidos o salidas voluntarias- a recursos humanos importantes.
  • • Para el directivo: mantener su desarrollo profesional dentro de la empresa, aportar su labor a la función pública, obtener el prestigio que aporta la gestión pública.
  • • Para la corporación pública: mantener servicios públicos, obtener la experiencia del sector privado, apoyarse en la colaboración público-privada como modelo de gestión

Los críticos habituales promulgarán su temor a que estos puestos no sean inmunes a las presiones –lobbies- de sus empresas en contrataciones públicas, pero ante esto lo único que se puede decir es que si se cumplen todos los procedimientos legales garantistas, es complejo que se puedan hacer cosas fraudulentas. La transparencia es la clave, pero en cualquier caso la luz y taquígrafos necesarios será la misma que para los patrocinios de las carreras populares o de las fiestas locales, o acaso es menos sospechoso financiar con dinero una escuela deportiva que financiar cediendo directivos una empresa pública o un departamento del ayuntamiento.

Creo que las ciudades deben mucho a sus empresas, pero las grandes empresas deben mucho a sus ciudades, quizás cada ciudad deba buscar un mecenazgo que aglutine a las cuatro o cinco mayores empresas del territorio, para poder analizar esta nueva fórmula, aportando grandes profesionales a la ciudad para que, entre todos, reinventarnos y salgamos reforzados de esta maldita crisis.

Legalmente desconozco las trabas, incentivos o trámites que esta nueva fórmula puede conllevar, pero precisamente ahí es dónde deberemos innovar, repensar y si tenemos que cambiar algo, pues para eso está el legislador para adaptar nuestro marco normativa a las nuevas reglas del juego.

Sigamos innovando, adaptémonos…

16
May

La relación entre el ORIGAMI y el Medio Ambiente.

Escrito el 16 Mayo 2012 por Román Gómez-Millán en Sector público

Quiero poner sobre la mesa un tema de innovación en la gestión de la cadena de valor de un servicio público, el caso del impuesto sobre las bolsas de basura de los supermercados. Una política, en mi opinión muy acertada, de incorporación del ciudadano en la cadena de valor de la protección del medio ambiente. Y del cómo a través de penalizar vía impuestos se corrigen comportamientos y se consigue que el consumidor final sea parte del proceso de reciclaje.
No frecuento mucho los supermercados, por suerte existe internet, pero un sábado me acerqué a unos grandes almacenes con el objeto de comprar seis o siete artículos de urgencia, la familia numerosa es lo que tiene, y cuál fue mi sorpresa cuando la señora que se encontraba en la cola delante de mí saca de su bolso dos pequeños triángulos de plástico, que en una suerte de habilidad –cuál maestro origami- comienza a desenvolver para convertir, bajo mi atenta y sorprendida mirada, en dos bolsas de plástico de las de toda la vida.
Acto seguido comienza a introducir toda su compra en las citadas bolsas, y mostrando una nueva habilidad digna de los maestros orientales más sabios, encaja cual “tetris” todos los productos en las dos bolsas. Yo cuando comenzó aquella tarea hubiese apostado una mano a que no era capaz de introducir todos los artículos en dos bolsas. La cajera, que era de mi opinión, le preguntó si quería una bolsa, a lo que nuestra “sensei” dijo –No te preocupes guapa que esto entra-, ¡y entró!.
Cuándo me tocó el turno puse mis artículos en la caja y solicité bolsas. La cajera muy amablemente me preguntó que cuántas quería, a lo que respondí –las necesarias para que no se me rompa la bolsa de aquí al coche, pero calcule usted-. Cuando miré la cuenta, la bolsa me había costado cinco céntimos, repito cinco céntimos. Nuestra maestra “sensei” había traído, y doblado con su arte origami, dos bolsas, había realizado una labor de organización espacial digna de ingenieros, todo por diez céntimos. No era posible, este mínimo ahorro no era condición suficiente para todo este “jaleo”, pero si ese ahorro se pierde si cambiamos de marca de leche. Entonces empecé a observar, y el comportamiento era repetido por la mayoría de los compradores. Unos traían “su bolsa” de casa, otros compraban las bolsas mínimas hasta límites ridículos, otros preferían jugar a funambulistas llevando la compra “en brazos”.
Entonces empecé a investigar, el cobro de las bolsas se establece por la comunidad autónoma como impuesto sobre las bolsas de un solo uso en aras de la protección ambiental. Se estima que cada habitante consumía 300 bolsas de plástico al año, lo que supone un peso de 98.800 toneladas de residuos, ya que menos del 10% se reciclaba. Seguí investigando y resulta que existe un día internacional libre de bolsas (el 3 de julio por si no estabais enterados). Y llegué a una conclusión, los consumidores reciclan las bolsas por tres motivos fundamentales:

 

  • Por la protección del medio ambiente, creo que muy pocos lo hacen por el bien común, pero sí es cierto que se ha conseguido algo de concienciación.
  • Por el ahorro, posiblemente la mayoría tenga esta motivación, pese a que el ahorro es mínimo y existen otras vías que pueden generar más ahorro, marcas blancas, promociones, etc.
  • Por el hecho de que siempre ha sido gratis y ahora lo cobran, y eso “fastidia” una barbaridad. También habrá un numeroso grupo que sustente su decisión en este argumento.

En cualquier caso, e independientemente de cuál sea la motivación, lo cierto es que esta política ha conseguido que muchísima gente recicle las bolsas, generando un ahorro energético por la fabricación de bolsas de plástico altamente contaminantes y apoyando a la conservación del medio ambiente al reducir los residuos que generados, INCORPORÁNDOSE A LA CADENA DE VALOR DE LA PROTECCIÓN AMBIENTAL.
Pero no pensemos que esto es nuevo, muchos de nosotros nos acordaremos de los cascos retornables de las botellas de Coca-Cola, otra manera de introducirnos en la cadena de valor, en este caso la de reciclaje para la marca de bebidas.
Quizás sea tema para otro post, pero se me ocurren multitud de actuaciones en este ámbito que podrían reducir fácilmente los residuos. Por qué no aplicamos una tasa a las empresas de yogures por poner tanto envase, el envase de plástico de cada yogur, el cartón del pack, el embalaje de los pales, etc.. Al final el consumidor exigiría que se redujesen u optimizase el packaging para minimizar los residuos, no por ser “verdes” sino por no pagar un sobrecoste, como nuestra amiga “sensei”. Si se reducen los residuos, reducimos el coste del reciclaje y reducimos los impuestos. Pero ojo, el objetivo es mejorar el servicio público no imponer impuestos que al final sólo sirvan para recaudar.
Con este post os traslado mis inquietudes y os pido que pensemos qué otros pequeños cambios pueden generar grandes actuaciones. Y por supuesto todo aquel que sepa doblar las bolsas en triangulitos que comparta esta sabiduría en wikipedia.

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